La primera impresión con un cliente o suscriptor solo se da una vez. Cuando alguien se apunta a una lista o realiza una compra y no recibe nada, o recibe un mensaje semanas después, esa oportunidad se pierde. Un email de bienvenida automático lo resuelve.
Qué vas a montar
Un mensaje que se envía solo en cuanto alguien se registra o compra: agradece, explica qué puede esperar y facilita el siguiente paso. Se escribe una vez y funciona de forma indefinida.
Paso 1: conecta el formulario
Da igual el origen (web, landing o tienda). Con Make o Zapier, o con el propio sistema de correo como Mailrelay, se conecta el evento «nuevo registro» con la acción «enviar email».
Paso 2: escribe la bienvenida
Con un solo mensaje bien hecho basta. La IA prepara un borrador cercano y en el tono adecuado, y luego se remata a mano para que se note que hay una persona detrás.
Paso 3: que salga solo
A partir de ahí, cada nuevo contacto lo recibe al instante, sin intervención.
Errores comunes que conviene evitar
El error más frecuente es que la bienvenida sea puro mensaje de venta. Funciona mucho mejor dar algo útil primero (un consejo, un recurso) sin pedir nada a cambio. Primero se aporta, luego se propone.
¿Para quién es esto?
Es de las primeras cosas que conviene montar si se captan emails o clientes nuevos cada semana. Y si aún no se captan emails, ese es el punto por donde empezar: la lista es el activo que de verdad es propio.
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